Naturaleza Habitada

“Interesada desde la pasada deecada de los noventa en la exploración del origen de la vida y la recreación de su interpretación científico-visual, Georgina Quintana (1956, México) presenta actualmente, en este museo, un sugerente proyecto de expansion dibujística que, bajo el título Naturaleza habitada, recorre la evolución de los entes vivientes, desde su existencia como microorganismos hasta su transformacieon en seres humanos. Realizadas a partir de la interpretación de dibujos publicados en libros antiguos de historia natural, las obras de Georgina Quintana fusionan la reflexión filosófica con una poética-dibujística-gestual que sobresale por su sensualidad, sutileza y fusión entre lo real y lo ficticio."

“En el contexto de los dibujos, sobresalen especialmente las tintas sobre peyón. Realizadas en actos gestuales no disimulan el control y la maestría de la artistas, las hibridaciones entre dibujo y pintura sintetizan formas orgánicas …”

“Atractivas por la interacción que generan con los espectadores, las esculturas de formas recortadas decretan la coexistencia de los entes vivientes. Sorpresivas, lúdicas e ingenuas, las piezas esconden espejos que, al ser descubiertos y reflejar el rostro de los espectadores, manifiestan la coexistencia o fusión de los seres humanos en una naturaleza habitada que, muchas veces, es ignorada.”

Blanca González Rosas
Sección Arte - Rev. Proceso - #1891 Enero 2013

Una Visita al Claustro

La pintura, el dibujo, el bordado y los objetos de Georgina Quintana nos pasean por hermosos mundos naturales que se abrazan con motivos del Claustro del Museo de Arte de Querétaro.  La artista creó muebles pintados, bordado compartido con Rafaela Tarín, objetos-juguetes –realizados con el maestro artesano Don Schinda- y diversos juegos para que en la exposición el público de todas las edades interactúe con algunas obras.  Si bien los óleos –y toda la obra de Georgina-, son muy elaborados, se perciben leves, aéreos, transmiten luz y alegría, compartiendo la expresiva línea de la autora y su personal acento de atmósferas de color.

Tela y madera son los soportes para esta Visita al Claustro, que es una exposición e instalación in situ (creada para el espacio del Museo).  En el recorrido, nuestras miradas descubren desde los formatos tradicionales de la pintura ubicada en la pared –como Amigos que se parecen-, hasta las esculturas blandas y las instalaciones de una o varias piezas –como Tentenpié, Manuela y el Telón (con huecos para fotografiarse).  Resquicio de 4 Ciénagas es uno de los dibujos en pellón y tinta mientras que otros dibujos son de los árboles y telas de la India.  Las piezas individuales y el conjunto articulan este mundo de fantasia que Georgina Quintana creó para Querétaro.

Graciela Kartofel
Historiadora de Arte-Curadora

Aventura circular

De 2011 a 2013, la artista Georgina Quintana viene realizando una aventura circular.  Desde el óleo, ha viajado hasta las artesanías populares mexicanas adentrándose en el proceso de los maestros artesanos. Intercambiando con ellos experiencias, realizó dibujos que se tornaron juguetes de madera –articulados o fijos-, que la artista luego pinto.  Algunas de estas obras son de gran tamaño e incluyen escenas pintadas por Georgina en óleos sobre tela que giran en teatros y circos de fantasía.

¿Por qué se habla en estos años de una aventura circular? Porque Georgina Quintana –reconocida y celebrada pintora-, se dedica al dibujo y al grabado con maestría, experimenta e inventa quintanescos personajes en los ancestrales juguetes mexicanos, entra en el terreno de las instalaciones y de las telas, para retomar el óleo y los pinceles en ciertos momentos, explayándose con intensidad acerca del cielo y de la tierra.  Los extremos se tocan, la circularidad es evidente y motivadora. 

En el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental del Bosque de Chapultepec, en el D.F. y en el Museo de Arte de Querétaro, Georgina Quintana ha expuesto distintas etapas de su aventura circular. Recientemente llegó a mis manos un catálogo de 1995 con el prólogo de Alberto Ruy Sánchez, de la exposición titulada “Los hallazgos de Rafaela”. A casi veinte años -aunque la obra ha cambiado-, los dos párrafos finales de ese texto de Alberto continúan siendo válidos y dicen así.

“La materialidad de la pintura de Georgina Quintana hace también su serpiente evolutiva asimilando y citando ocasionalmente sus propios pintores clásicos en composiciones estables y a la vez dinámicas: la palabra clave en su nueva obra parece ser armonía.”

“El poema visual que la obra de Georgina Quintana nos ofrece con estos hallazgos de Rafaela es un bosque de símbolos.  Y es bien sabido que la vida espiritual sin símbolos es tan pobre como quien duerme sin tener sueños.  Sus pinceles han echado raíces y ramas, frutos y aves, peces y estrellas, libros y volcanes. […]  El don de la armonía vital se ha apoderado de sus pinceles.”

En la actualidad, no sólo los pinceles de Georgina Quintana “han echado raíces y ramas, frutos y aves, peces y estrellas, libros y volcanes.” También sus lápices, los plumones, la tinta china y el óleo vuelcan antiguas y nuevas formas de vida sobre el lino, sobre la madera, sobre el papel y sobre el pellón.  Algas, insectos, ramas, caminos, enormes paquidermos y diminutos seres emergen de su trazo tan documental como fantasioso.

Graciela Kartofel
Historiadora de Arte-Curadora
AICA-PEN-CAA-ALAA-CRSA

“Para Georgina Quintana el mundo es un jardín que crece sin limites, lleno de formas que atesoran una belleza única, propia, incluso distinta a la de su progenie. Cada planta, insecto, animal y humano realiza su designio en este lugar. El jardín de la artista contiene una variedad ilimitada de formas vivas cuyo potencial supera su tamaño. Es un universo en el que cada existencia, animada o inanimada, aporta peso a la balanza y contribuye al crecimiento.”

Stephen Vollmer
2006

“En sus obras tempranas encontramos una rica y audaz composición, la cual hace alarde de su buen manejo de los planos y los espacios. Algunas de ellas nos refieren a la obra de Marìa Izquierdo: a su colorido y austeridad y a sus conceptos surrealistas. En estas obras hay un cierto feminismo involucrado.

En estos últimos años Georgina se ha interesado en el retrato. Su gran maestro e inspirador es el pintor guanajuatense del siglo XIX, Hermenegildo Bustos. Y a la usanza de este gran maestro, es fiel a sus modelos. No interpreta los rostros. Busca reflejarlos con total fidelidad. Quintana retrata el cuerpo y el alma; su pincel y su arte no encuentran limitaciones, esto es evidencia de su madurez y de su talento.”

Lupina Lara Elizondo
2002

“A principios de la década pasada, la obra pictórica de Georgina Quintana dio un viraje temático y
estilístico tan inesperado que pareció contraponerse al discurso que la había caracterizado muy
vigorosamente en los años ochenta. Sin embargo, de aquellas imágenes del imposible recuento de los restos de un mundo ruinoso, su obra actual conserva algunas constantes compositivas, pero solo para revertir su sentido. El plano virtual sobre el que solía desplegar vestigios de la afectividad recuperados en fragmentos de objetos, figuras humanas y paisajes, es ahora un campo fértil, tan sensible al toque del pincel que da aliento a cada trazo. Y la vorágine que arrastraba seres y cosas al abismo, es ahora una espiral, es decir, una figura expansiva, germinal.”

Luis Carlos Emerich
2002

“En los tres últimos lustros del siglo XX la obra de la pintora Georgina Quintana, nacida en la ciudad de México en 1956, fue ganando un sitio tan destacado como personal en el creciente impulso de voluntaria feminización del arte. Sus cuadros pueden ser apreciados como implícitos autorretratos o como segmentos de una autobiografía, pues la materia de su iconografía es su propia subjetividad, abordada con discreto o nulo narcisismo.

El panteísmo implícito en los cuadros dedicados por Georgina Quintana a su hija Rafaela es consecuencia del viaje hecho por la artista, entre 1990 y 1992, a la India, Nepal y China, cuando la
sabiduría de los libros vèdicos produjo en ella un profundo cambio espiritual que reorientò su arte y su existencia. En una década –tan solo una década- había recorrido el sinuoso camino que media entre el escepticismo y la esperanza.”

Raquel Tibol
2002

“Georgina Quintana (1956) indaga en el libro de la naturaleza. Su búsqueda es acorde con uno de los grandes mitos creacionistas de Occidente: La idea de que el mundo fue escrito por su creador, para darlo a leer a los hombres. La oración “En el principio fue el Verbo” adquiere así concreción de cifra en la Biblia, que es por antonomasia el libro donde el mundo està escrito. Al fundir imágenes
naturalistas y simbólicas de muy diversas escuelas, para dar forma a la plétora de la naturaleza, la
artista abraza un tema ancestral: la correspondencia simbólica entre la creación artística y la creación del Universo. En el rejuego de la iconografía que va de lo descriptivo a lo fantástico, Quintana produce por momentos correspondencias de una intensidad visionaria.”

Jaime Moreno Villareal
1999

“El poema visual que Georgina Quintana nos ofrece es un bosque de símbolos. Y es bien sabido que la vida espiritual sin símbolos es tan pobre como quien duerme sin tener sueños. Su pintura ha crecido hasta convertirse en un árbol de vida. Sus pinceles han echado raíces y ramas, frutos y aves, peces y estrellas, libros y volcanes. El don de la armonía vital se ha apoderado de sus pinceles.”

Alberto Ruy Sánchez
1995